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La sonrisa de David

“Hola! Soy David y me gusta sonreír”.

En realidad, no soy capaz de dejar de sonreír. Y no es que sea una sonrisa forzada, es que soy de sonrisa fácil. Basta con que me cruce con otra sonrisa perdida, un sonido agradable, un olor familiar o un Whatsapp inesperado para que ya no pueda dejar de sonreír durante un buen rato. Hasta la siguiente pequeña gran cosa que se cruce en mi vida.

Ex-informático, dejé la programación para dedicarme al marketing online. Lo mío es la estrategia digital y tenerlo todo controlado. Que todo funcione, que todo mejore, que todo se venda… Supongo que de aquí también nace mi necesidad por buscar lo opuesto. Al mismo tiempo me gusta la aventura, lo incontrolable, lo espontáneo, lo que no se puede predecir. Y eso lo encuentro viajando.

Me gusta viajar para perderme, para descubrir, para conocer otros lugares, otras personas y para conocerme más a mi mismo. Me lo paso como un enano viajando con amigos, pero disfruto también descubriendo lugares sin prisa, sin reloj y sin expectativas. Cargando sólo con mi cámara, una mochila y mi sonrisa, que ya llevo puesta desde que pensé el viaje.

También soy un inconformista. Creo que todo se puede mejorar y me gusta aportar mi granito de arena. Si te puedo ayudar, lo haré. Así que si te gusta viajar, quieres alojarte en A Coruña, quieres conocer Galicia o vas a algún sitio que haya ido, te ayudaré encantado. Y para eso estoy aquí, quiero que te vayas con una sonrisa 🙂

La sonrisa de Sara

“Holaa!! Me llamo Sara, soy de A Coruña, me encanta sonreír y viajar. Por lo tanto, en estos momentos, mi ocupación es ‘sonreirporelmundo'”.

Sonreír e intentar que toda la gente que me cruce esboce una sonrisa, que mejor que compartir la felicidad o momentos felices.

Para aquellos que no me conozcáis, tengo 27 años, soy maestra de Educación Física, Psicopedagoga, apasionada del fútbol sala, amiga de mis amigos, familiar, cariñosa, sonriente, enérgica, inquieta y feliz.

Siempre he tenido una vida corriente, estudiando, trabajando y disfrutando de los pequeños detalles del día a día, pero… todo cambió cuando decidí hacer un Servicio de Voluntariado Europeo en Minsk Mazowiecki, Polonia.

Dejé mis trabajos y me fui 8 meses a disfrutar de una de las mejores experiencias de mi vida. Fue en esos 8 meses donde comencé a viajar por Europa: cada fin de semana mochila con lo básico y viajar muy barato, conocer lugares increíbles, diferentes culturas, alguna que otra palabra en diferentes idiomas, diferentes comidas, personas que te aportan utilizando mi amada red “couchsurfing”, la que me encanta porque te posibilita conocer lo local y vivir como local!

Después de esos 8 meses tenía claro que quería seguir creciendo en experiencias y lo que eso conlleva, crecer como persona. Supongo que fue cuando me di cuenta de que el viajar es una droga, probablemente la más adicta de todas. Abre la mente y los ojos. Vida solo hay una y que hay que vivirla y “no dejar que la vida te viva”. Con muy poco se puede ser feliz y solo hace falta ser valiente y tomar las decisiones que te hagan feliz. A veces no es fácil, pero nadie dijo que fuera fácil. “Make your dreams true”.

Aun así, otra de las cosas que más me gusta de viajar es regresar a casa, apreciar y disfrutar aún más la belleza de tu ciudad (A Coruña), las tonterías o abrazos de tus amigos/as y familia. Pasé, probablemente, el mejor de los veranos e hice de cada día un día diferente y especial.

La siguiente aventura fue Londres, me fui 5 meses con dos objetivos claros, perfeccionar mi inglés y ahorrar dinero. ¿Ahorrar dinero en Londres? Si, se puede, y mucho, pero os lo contaré en otra entrada, jaja! Con los objetivos cumplidos me volví para ahora marcharme 99 días a recorrerme el Sudeste Asiático: Vietnam, Camboya, Laos, Tailandia, Malasia y Singapur.

Me voy en dos días… no me lo creo!!!!!